Siempre me ha gustado escribir.
De pequeña intercambiaba cartas con mis amigas y soy de las pocas que aún sigue enviando postales, felicitaciones e incluso a veces se acerca a un buzón para enviar una carta escrita a mano dirigida a amigas que viven lejos.
No recuerdo a cuantos talleres de escritura me he apuntado, siempre me ha gustado escribir blogs y pequeñas reflexiones en redes sociales que algunas personas aún me confiesan que echan de menos.
Eran otros tiempos y todo resultaba más fácil.
Aunque con los años creo que cada vez es más necesario escribir y buscar calma y silencio, cada vez tenemos menos tiempo para ello.
Sin que nos demos cuenta, nuestras vidas se han transformado en un lugar ruidoso donde escribir es menos valorado, todo son vídeos, o fotos perfectas en redes sociales que tratan de cautivar a algoritmos con los que no tenemos nada que ver, y si tienes la suerte de encontrar un momento de desconexión, suele verse interrumpido por una notificación que te recuerda que, en este mundo, todo sigue siendo urgente.
The Slow Letter Society es el proyecto que siempre quise empezar y nunca me atreví a poner en marcha.
Siempre pensé que yo era distinta, que la escritura, la poesía, las cartas, el material de papelería y sobre todo, la necesidad de desconectar del mundo digital solo me interesaba a mi.
Hace meses vi que un post de una chica que enviaba cartas a desconocidos. En ellas reflexionaba sobre un tema personal con el que sus lectores se sentían identificados. Me fascinó la idea.
Pensé que, a lo mejor, era la pieza que le faltaba a mi vida, que a lo mejor no era la única que valoraba esto. Tal vez mi amor por la papelería, las librerías, la escritura y sobre todo, las cosas de verdad, ayudaba a otras personas que necesitaban lo mismo.
Me llamo Ada, soy madre de tres niños, trabajo en una empresa multinacional rodeada de tecnología y mi mundo gira muy rápido. No existen apenas pausas, silencio o tiempo para reflexionar, leer o escribir. Pero a la vez, lo necesito más que nunca.
Así nació THE SLOW LETTER SOCIETY.
No soy escritora profesional. No tengo todas las respuestas, pero sí me hago muchas preguntas. No voy a darte consejos de autoayuda ni técnicas de productividad, solo reflexiones reales que muchos nos hacemos. Sé lo que es necesitar una pausa, un respiro del ruido constante, y sé lo bien que te sientes al recibir algo real que además te inspire.
Cada mes escribo estas cartas desde mi casa o sentada en una cafetería. A veces hablo de alguna idea sacada de un libro que me ha hecho pensar. Otras veces de cosas cotidianas que me hacen reflexionar o me resultan agradables. A veces me inspira un podcast, o una frase que escucho en una tienda de las de toda la vida. Y ello me genera la necesidad de escribir, de tratar de sacar una enseñanza y de recordarla o aplicarla a mi vida.
Preparo cada sobre a mano. Elijo el papel y los pequeños objetos que incluyo. Además de la carta, puedes recibir un marca páginas, una receta con ilustraciones, una postal creada o elegida por mi, material de papelería bonito que te inspire… cada vez algo distinto. Porque no busco la perfección. Para eso ya están la redes sociales y el mundo online.
Me gusta pensar que cuando abres tu carta, disfrutas de la sensación de que alguien al otro lado se ha tomado su tiempo para ti.
Esto no es una empresa grande. No hay equipo de marketing ni estrategia o inversores. Solo yo, un escritorio lleno de material de papelería, cientos de ideas en mi cabeza y la certeza de que necesitamos más cosas reales en este mundo cada vez más virtual.
Si tú también te sientes así y compartes todas estas cosas, espero que te guste este proyecto y quieras apoyarlo y formar parte de él.
Bienvenido
Ada B.
